El Templo de Debod – Madrid dibujado a lápiz

Otra gran aventura en mi camino artístico fue el Templo de Debod — uno de los monumentos más emblemáticos de Madrid.
Dibujado completamente a lápiz. Por mí.

Fue una experiencia increíble.
Y, para mi sorpresa, bastante menos laboriosa que los osos. (Los osos fueron otro nivel 😅).

Un monumento, la luz y el reflejo

Lo que más me llamó la atención en este dibujo fue tener que pensar en muchas cosas al mismo tiempo:

  • la luz del sol,
  • el reflejo del templo en el agua,
  • la perspectiva,
  • el ritmo de la arquitectura.

Todo eso usando solo grafito.

De repente, dibujar dejó de ser solo representar un objeto
y se convirtió en construir una escena completa.

Ladrillo a ladrillo

Uno de los retos más grandes — y a la vez más satisfactorios — fue dibujar los ladrillos.
Parecidos entre sí, pero nunca idénticos.
Cada uno pedía atención, coherencia y paciencia.

Ahí sentí claramente cómo trabajaban juntas:

  • la mano,
  • la cabeza,
  • y el ojo que controla el conjunto.

La arquitectura no permite atajos.

Dibujar un lugar, no solo una forma

Con el Templo de Debod sentí que no estaba dibujando solo un edificio.
Estaba dibujando un lugar.
Su atmósfera.
Su silencio.
La calidez de la luz.

Me emocionó muchísimo trabajar sobre un monumento tan simbólico,
especialmente porque es parte del Madrid en el que vivo.

Encerrar ese lugar en un dibujo a lápiz fue algo muy especial para mí.

Cada vez más consciente

Este dibujo también me mostró cuánto ha cambiado mi manera de trabajar:

  • más planificación,
  • más decisiones conscientes,
  • más calma en el proceso.

Y, sobre todo, cada vez más disfrute al crear.