Descubrir el arte fue descubrirme a mí misma.
No fue una técnica, ni un talento oculto.
Fue permitirme sentir. Fue abrir una puerta que yo misma había cerrado.
Aquí no muestro “obras”.
Muestro procesos, emociones, capas de mí que van tomando forma.
Este espacio nació para recordar de dónde vengo
y para honrar todo lo que encontré en el camino:
el color, la intuición, la calma, la rabia, la sorpresa… la verdad.
Esto no es una galería.
Es un regreso.
Una práctica de presencia.
Un lugar donde el arte me devuelve a mí misma
-una y otra vez-.